Lo hemos explicado muchas veces: en la FEB no nos conformamos con celebrar los éxitos de nuestros equipos y nuestras competiciones, miramos siempre al futuro. Pero mucho mejor que explicarlo con palabras es demostrarlo con hechos, y el ingente trabajo que hemos puesto en marcha para conseguir para España la organización del Mundial 2014 es un ejemplo.
Nos hemos propuesto el 2014 como un gran reto de futuro, aunque la carrera por conseguir la designación por parte de la FIBA empezó hace sólo unos meses y acabará dentro de poco más de medio año. Nosotros tenemos la ventaja del trabajo avanzado, fruto de la reciente organización del Eurobasket del 2007. Pero queremos presentar un proyecto deportivo-social del Mundial diferente a lo que han sido hasta ahora estos campeonatos; y además, pretendemos ofrecer la mejor imagen organizativa posible de nuestro país para colaborar en la consecución de los Juegos Olímpicos de 2016 para la ciudad de Madrid.
Trabajar a fondo como estamos trabajando ya por ese 2014 que parece lejano pero no lo es tanto, es una nueva fuente de ilusión. Por eso la FEB ha logrado ser una organización líder, porque queremos mantener, y multiplicar, la vocación que nos permite mantenernos en la elite. Si logramos, estoy convencido, y lo he dicho ya en numerosas ocasiones, de que el 2014 puede ser un nuevo momento histórico para el baloncesto español.
Y me satisface comprobar que no soy el único. Al menos eso es lo que se desprende del interés que nos han hecho llegar ya numerosas ciudades españolas, dispuestas a convertirse en sede del Mundial y que se están encargando de dar fuerzas al empuje que le estamos dando desde la FEB. Es nuestro nuevo reto de futuro, y queremos alcanzarlo.
lunes, 15 de septiembre de 2008
2014: un nuevo reto de futuro
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Sin jugadores y personas como Nacho no habría sido posible
Cuando un jugador decide colgar las botas se acostumbra a repasar su palmarés, sus títulos, medallas, victorias… Pero hay deportistas cuya huella está muy por encima de los éxitos materiales, incluso aunque los haya conseguido sobradamente. Uno de esos jugadores es Nacho Rodríguez.
Nacho es, lo fue desde sus inicios y lo va a seguir siendo, un enamorado del baloncesto, un hombre de nuestro deporte. En el Maristas, en el Unicaja, en el Barcelona, en Alicante, en Menorca y también en Valladolid lo han podido comprobar a lo largo de una carrera intachable que, para nuestra fortuna, tuvo también un brillante capítulo en la Selección.
Lo he dicho muchas otras veces y lo repito hoy, casi a la misma hora en que Nacho anuncia en Málaga su retirada de las pistas: sin jugadores y personas como él difícilmente habría sido posible estar viviendo el sueño que vivimos ahora, cada verano. Nacho, al igual que compañeros suyos como Alfonso Reyes, Alberto Angulo o Alberto Herreros, fueron quienes empezaron a moldear el carácter, el espíritu y la voluntad de compromiso de las estrellas a las que dieron el relevo. En una época en la que España estaba mucho más lejos de los podios, ese carácter, ese espíritu y esa voluntad de compromiso que tan bien encarnó él hicieron posibles éxitos como la medalla de plata de 1999 y la de bronce de 2001.
En la FEB ya sabíamos que Nacho llevaba unos meses meditando su retirada. De hecho, con nosotros quiso explorar este verano –como entrenador ayudante de la Selección Promesas- qué le podía ofrecer el baloncesto no ya desde la pista sino desde el banquillo. Ahora que ha dado definitivamente el paso, sabe que tiene nuestras puertas abiertas. Porque Nacho Rodríguez forma parte de nuestra historia tanto como el que más.
Muchísima suerte en tu nueva etapa, Nacho. Y gracias por todo lo que como jugador nos has sabido dar.
